Homilía pronunciada por nuestro párroco, Iván Bermejo, en el acto de inauguración de las Fiestas de Pascua 2019

HOMILÍA LUMINARIA DE HERMANDADES.


Iglesia parroquial de Sta. Mª Magdalena. Torrelaguna.

PONENTE: Rvdo. Sr. Don Iván Bermejo Jiménez. Cura-Párroco y Capellán nato de Hdades. de Torrelaguna.

4 de Mayo, sábado de la 2ª Semana de Pascua. Oficio Religioso. 22.30 h.


Junta de Hermandades Parroquial, Consejos de Pastoral y Economía Parroquiales, Hermanas Carmelitas de la Caridad, Queridos fieles todos; el acto que esta noche realizamos, merece especial consideración pues se enmarca en el inicio de las denominadas “fiestas de la Pascua de Hermandades de Gloria” que aquí, aparecen representadas en nuestra Parroquia en las Hermandades de San Sebastián mr., San Isidro Labrador y Santa Bárbara, que irán desarrollando paulatinamente su fervor popular, a lo largo de los fines de semana de este mes de mayo, también en el contexto de la primavera.

Como primavera es, en la Iglesia, el resurgir de la Pascua representado por el Cirio Pascual que preside todas las celebraciones gozosas de estos días. Durante 50 días consecutivos, la Iglesia, exultante de gozo, proclama con gran alegría y entusiasmo, la experiencia que surge del encuentro con Jesucristo, y éste, Resucitado.

Fruto de esa experiencia del “encuentro con el Resucitado”, surgen elementos celebrativos como el que nos encontramos festejando esta noche: la Luminaria de Hermandades. Significativamente las Hermandades Penitenciales ofrecen su testigo devocional y cofrade a quiénes están llamadas a ser, durante estos días, “antorchas” de fe viva y de esperanza cierta y segura.

Lo que puede resultar un simple simbolismo, es más que esto. No podemos caer en la simpleza de lo que evidencian nuestros ojos. Este acto no es una mera reunión, sin más, de un grupo de personas que desean “celebrar” algo. Es la reunión de la Iglesia de Cristo, presente aquí. ¡Por eso la alegría de esta noche en sus hijos es alegría de la Iglesia! Huyamos de cualquier tentación que haga usurpar el verdadero contenido religioso y de fe, de lo que la Luminaria de esta noche es en esencia y de pleno derecho.

Si nos dejáramos llevar por el simple hecho de una celebración sin más, seríamos como otras realidades cercanas a nosotros que perdiendo su contenido religioso, han “paganizado” su propio ser y ya no pueden entenderse, sino son teñidas y ceñidas a su esencia Cristiana.

¡Lo que celebramos esta noche no es un simbolismo, sin más! No es una celebración más. ¡Ni mucho menos es una excusa para la algarabía o el alboroto!…. No es esto.

Si estamos alegres es porque nuestra alegría reside en el Corazón de Cristo Resucitado. Este hecho habréis de tenerlo claro, queridas Hermandades. Fuertemente enraizadas en la experiencia del Amor de Dios, expresado en la entrega de su Hijo en la Cruz; y en su Resurrección, es donde encontrareis la base de todo lo que hagáis y celebréis. Si perdéis esto, perderéis el rumbo… Si no observáis esto, os iréis agotando poco a poco hasta que aparezca en nuestras realidades cofrades la desilusión, la desesperanza, e incluso, quién sabe, el hastío que os lleve a separaros de la Comunión de la Iglesia.

Dios quiera que podáis llegar a entender con los ojos de la Fe, esta realidad esencial y espiritual que a lo largo de todo este tiempo os he intentado hacer ver.

Hoy la Junta de Hermandades acude a esta celebración para decirle al Pueblo de Torrelaguna, desde su experiencia de Vida Cofrade a través de este acto, la llamada de atención de que es posible vivir una realidad espiritual y humana distinta. La Fe es posible combinarla con el Encuentro, la Participación, la Amistad en Cristo y la Unidad como fermento de Comunión.

Tristemente, hoy, en vuestras Juntas observo ausencias notables que, por diversas circunstancias, todas ellas respetables y, posiblemente, legítimas, hacen que este acto no reluzca con el resplandor que requeriría el compromiso consciente y responsable que la Iglesia, que la Parroquia os pide hoy. Os ruego que, con caridad fraternal, hagáis ver a vuestros hermanos de devoción y de Cofradía, a los miembros de vuestras Juntas, la gran responsabilidad que se os pide en estos momentos. ¡No podéis fallar, no debéis fallar! Es un lujo que no podéis permitiros, pues es mucho lo que nos jugamos. Es mucho lo que se pone en riesgo.

Recordad estas palabras que os digo, no las dejéis en el olvido, podéis desecharlas, si así lo deseáis, como no puede ser menos, en el ejercicio de vuestra libertad. Pero no por ello, dejarán de ser menos sinceras ni mucho menos ciertas.

Permitidme una última consideración:

Alguien decía: “Sin compromiso, no puede haber profundidad en nada, ya se trate de una relación, un negocio, un hobby…” Yo os diría: “sin compromiso, no puede haber profundidad en la Vida Cofrade.” Nuestro Compromiso primero es con Dios y después, con el Hombre y La Mujer de nuestro tiempo, con nuestros hermanos cristianos, con nuestros hermanos cofrades. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad que se nos está brindando en este momento?

Decía Albert Jacquard: “… la verdad no se posee, se busca. La felicidad no es beber de la fuente sino ir acercándose a ella..»

Aprovechad el que la fuente está manando agua, coged vuestras reservas para las épocas de sequía. No dejéis de buscar la Verdad que os libera. No dejéis de beber. No taponéis la fuente. Id acercándoos a ella.

Termino con una reflexión que deseo os sirva para vuestra vida y que nos la ofrece el Papa Francisco: ¡No tengáis miedo. Confiad en Dios. Tened la seguridad de que Él está cerca de vosotros…!

Que el Señor os ayude en vuestro Caminar.

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