III Carta desde la selva del Padre Christopher

Padre Christopher

“Al amor que te lleva, no le preguntes dónde…”

3 de febrero 2020.

Queridos amigos de la misión.

Hace más de veinte años, cuando me estrenaba como misionero en República Dominicana, escribí una carta con este mismo título ¡Qué poco sabía yo, ¿cómo podía imaginarme, a dónde me iba a llevar el Amor?!

Han pasado los años – para todos, para vosotros y para mí- y ¡qué buena pregunta para mirarse uno mismo en el caminar de la vida cristiana! Y a ti y a mí ¿A dónde y por dónde nos ha llevado el amor? Porque, si es verdad que como dice San Juan de la Cruz: “el mirar de Dios es amar… a la tarde de la vida te examinarán de amor” Solo allí dónde el amor nos haya llevado y lo que por amor hayamos hecho, habrá valido la pena… y valdrá para la vida eterna. Lo demás no habrá valido para nada.

La vida cristiana consiste en “ser encontrado, en dejarse encontrar por el Amor”. A cada uno el Amor le sale al encuentro como en los evangelios, en un lugar diferente; cuando menos te lo esperas; cuando quizá ni siquiera lo buscas: junto aun pozo, a la orilla de un lago, por el camino de Damasco, en la mesa de un cambista aprovechado…

El Amor nos sale al encuentro cada día, en la monotonía del terrible cotidiano, en el rumor cansino del asfalto de la ciudad o en los lodazales de una selva tropical. Da igual, siempre es el mismo Amor.

Han pasado los años, me han pasado los años y veo – asombrado, perplejo y sobrecogido – como el Amor me sigue saliendo al encuentro, y quiera Dios, sea el Amor ¡y solo el Amor!, el que me siga llevando… Sé que no hace mucho os escribí de las “andanzas y sucesos” de esta misión en Sudán del Sur; sin embargo, es tanto lo que ha sucedido que es importante compartirlo.

Padre Christopher.


Consulta la carta completa pinchando en el siguiente enlace:

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