La Misión. La crítica de la semana.

El año 1986 revoluciona el panorama cinematográfico del momento con la presentación, en todas las salas del país, de una película que estaría llamada a ser un referente en la historia del Séptimo Arte Mundial.

Roland Joffe nos ofrece un bellísimo regalo que, aunque desde el punto de vista histórico merece una consideración especial por lo agridulce de los sucesos, es un canto rotundo a la reflexión sobre temas que han acompañado la llamada conquista de la América descubierta por quienes fueron corresponsables del exterminio de un proyecto abanderado por los Jesuitas, donde se hacía especial hincapié a la consideración y el respeto de la persona, entendida esta como Criatura de Dios y de su dignidad como seres humanos, elementos muy distantes de los conceptos de esclavitud y de sometimiento imperantes en la época, y en los mercenarios movidos por intereses económicos y políticos contrarios a las reducciones de los misioneros de la Compañía, ubicadas en el alto de las cataratas del Iguazú, cuyos protagonistas eran los indios guaraníes.

Teniendo como telón de fondo el Tratado de Madrid entre España y Portugal (1750), Joffe construye esta cinta magistralmente interpretada por Robert de Niro en el papel del Capitán Mendoza, Liam Neeson como Fielding, Jeremy Irons como el Padre Gabriel y Ray McAnally como el Cardenal Altamirano, entre otros.

La película fue un acierto valorado, de tal modo, que tuvo consigo un reconocimiento expresado en varios premios de gran calado en la crítica cinematográfica internacional, desde el Óscar a la mejor fotografía (Chris Menges), la Palma de Oro del Festival de Cannes, 3 premios Bafta y un Globo de Oro a la mejor música.

Aprovecho esta pincelada para recordar al autor de esta banda sonora que tiene temas tan reconocidos como el famoso: «Gabriel´s Oboe» tema que hace, fácilmente reconocible, el filme objeto de esta crítica. Morricone, su autor, cumple en el año en curso 90 años y se encuentra de gira por Madrid en estos días.

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de poder hablar en un programa de radio del Sur de Madrid («Una mariposa llamada nostalgia») de la espiritualidad de la música que este compositor, trompetista y autor de la música de más de 500 películas y series nos transmite con su don y profundidad.

Todo este trabajo tuvo su premio en el año 2006 con la concesión del Óscar Honorífico de la Academia, por su entrega y trayectoria profesional, y diez años después, por la música del western de Tarantino: «The Hateful Eight».
No obstante en nuestros oídos resonarán, permanentemente, los compases de las BSO de películas como «El bueno, el feo y el malo», de Sergio Leone (1966), o «Cinema Paradiso», de Giuseppe Tornatore (1988).

Sirvan estas líneas para hacer un reconocido homenaje a quien está llamado a ser un referente en los ámbitos musicales de la composición y arreglos de lo que denominamos en este argot tan específico como «música para cine».

No puedo decir lo mismo del último trabajo de Joffe, el bodrio infumable y difícilmente digerible basado en la historia del fundador del Opus Dei: «Encontrarás dragones» (2011), trabajo que resulta, a mi juicio, un atentado contra el Séptimo Arte.

Iván Bermejo Jiménez.

Un comentario

  1. Estupenda y rigurosa valoración de un film extraordinario … e interesante énfasis en aquellos aspectos «complementarios» que enriquecen el ejercicio creador de hacer cine…¡¡ gracias por enseñarnos a reconocer ese «hacer» de una película como un conjunto de diversas creaciones y su maestria como el adecuado ensamblaje de las mismas !!…

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