La Pasión de Cristo, de Mel Gibson

Ana Catalina Emmerick fue una monja canonesa agustina, nacida en Munster (Alemania) en la segunda mitad del siglo XIX, escritora, visionaria y mística, beatificada por Juan Pablo II, en el mismo año de la producción de esta película, dirigida por el católico, Mel Gibson.
Toda esta introducción no tendría ningún sentido, si gran parte de lo que se presenta en este film no estuviera basado en las revelaciones particulares de esta religiosa bávara, fallecida en pleno auge del fenómeno literario conocido con el nombre de Romanticismo.
Con una gran carga realista, Gibson, trae a la pantalla los últimos momentos de la vida de Jesús, aquéllos referidos a su entrega en el suplicio de la Cruz.
A través de numerosos «flashbacks»  nos ofrece momentos, hasta ahora inéditos, de lo que conocemos como vida oculta del Nazareno, de forma especial, la relación con su Madre, magistralmente interpretada por Maria Morgenstern.
Mención especial merece la interpretación de Jim Caviezel, en el papel protagonista, conocido por papeles realizados como Eduardo Berasategui en la película «Bella», de Alejandro Verde Montenegro; dentro de lo que denominamos en el argot de categorías fílmicas como cine de valores o cine espiritual. Trabajo, este último, que tuvo el récord de permanencia en salas de proyección en ciudades como Madrid, no repetido desde el estreno del » Dracula» de Bram Stoker bajo la dirección de Coppola.
La originalidad de su presentación en una fotografía muy cuidada y en una pulcritud en el desarrollo de las escenas tiene como elemento significado la utilización de las lenguas que se hablaban en el periodo histórico que se refleja: latín vulgar, hebreo y la lengua materna de Jesús, el arameo.
Si a ello le unimos dos interpretaciones encomiables como la de Mónica Bellucci en el papel de Maria Magdalena y la de Hristo Jivkov en el papel de San Juan, hacen del visionado de este trabajo una referencia fundamental para conocer, en su justa medida, uno de los momentos más álgidos de la Historia del Dios-Hombre que cambió, con sus Palabras y Obras, la faz de la tierra.
Iván Bermejo Jiménez.

Un comentario

  1. Me ha encantado la película…¡ es muy veraz y emocionante!…Ha sido un acierto su vista, como antesala de la Semana Santa…

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