María Magdalena: una vida de entrega a Dios y de conversión sincera del corazón

El pasado 22 de julio de 2019 se realizaron una serie de actos en nuestra Parroquia con el fin de celebrar la solemnidad de Santa María Magdalena, titular del templo parroquial. Esta memoria llevaba sin conmemorarse, según fuentes del lugar, desde hace más de 60 años.

El día comenzó con un repique de campanas a las 12.00h., que anunciaba la festividad, y con la oración del Ángelus. Por la tarde, a las 20.00h., se rezó el Santo Rosario, el cual fue cantado y meditado por los grupos parroquiales. A continuación, a las 20.30h., se celebró la Santa Misa, con carácter de Solemnidad, en honor a nuestra Santa titular, María Magdalena, contando con la colaboración de los Consejos Parroquiales, Junta de Hermandades y distintos colectivos de la localidad. La celebración fue amenizada por la organista parroquial y un violinista invitado.

El acto fue muy emotivo, con la pronunciación de una homilía que dotó de sentido lo que allí estaba aconteciendo. D. Iván Bermejo dedicó un reconocimiento especial a la Asociación de Mayores “Santa María Magdalena” por su labor de servicio al pueblo de Torrelaguna, siempre dispuesta a colaborar cuando surge una necesidad tanto en el ámbito civil como religioso.

La celebración eucarística culminó con una ofrenda floral y una oración en memoria de los Beatos Hermanos Mártires Maristas de Torrelaguna, que fueron asesinados en esa misma fecha en el año 1936.

Para clausurar la festividad, se degustaron unos dulces típicos en la Sala Capitular, con una invitación abierta a todas las personas que quisieran participar.

Pero, ¿por qué es tan importante conmemorar esta memoria en la vida de la Iglesia? En torno a la figura de María Magdalena aparecen diversas informaciones que tienden a desprestigiar su imagen y que poco tienen que ver con lo que realmente fue su vida, su servicio, el papel clave que desempeñó en el ministerio de Jesús y el testimonio que aporta, a día de hoy, a la Iglesia Universal.

A través de los Evangelios Sinópticos sabemos que María Magdalena formó parte del grupo de mujeres que seguía a Jesús y que de ella “se habían expulsado siete demonios”.

Se ha de tener en cuenta que no se habla de un grupo de mujeres de forma casual, sino que este tema adquiere sentido cuando contextualizamos la acción en la antigüedad, donde el papel de la mujer quedaba supeditado al dominio del hombre, sin capacidad para decidir ni para trabajar. De este modo, se puede afirmar que las mujeres eran despreciadas socialmente y que formaban parte de un colectivo que en la actualidad denominaríamos como marginados o excluidos socialmente o lo que en los textos bíblicos se conoce como “anawines”, los pobres de Yahvé, los más humildes de corazón. Sin embargo, Jesús, que se aleja de las normas sociales establecidas a favor de un Reino de Justicia, devuelve la dignidad a las mujeres a través de sus palabras y gestos y las acoge dentro de su grupo de discípulos.

En cuanto a la simbología que gira en torno a la numerología en el mundo bíblico, el número 7 hace alusión a la totalidad. Este hecho no se ha de interpretar desde una perspectiva diabólica, sino como la sanación total del cuerpo y del espíritu. Así es como Jesús devuelve la dignidad a María Magdalena y la restablece en la sociedad.

Ahondando en los relatos evangélicos, Marcos nos presenta a una María Magdalena que acompañó a Jesús en su camino hasta el calvario y presenció su crucifixión. Mateo, Marcos y Lucas coinciden en que ésta permaneció sentada frente al sepulcro mientras José de Arimatea sepultaba a Jesús y que fue la primera a la que, junto a la otra María y al grupo de mujeres, el Ángel del Señor les anuncia que Jesús ha resucitado y les encarga la misión de comunicárselo a los discípulos, convirtiéndose así en las principales testigos oculares y evangelizadoras de la Buena Noticia.

En el Evangelio según San Juan se describen los mismos hechos, pero con un enfoque distinto, puesto que María Magdalena adquiere un papel protagonista como testigo exclusiva de la Resurrección. Además, en este texto se pone el énfasis en un elemento fundamental: la fe en Cristo vivo y resucitado.

En este contexto, se produce un momento de auténtica intimidad. La Magdalena no reconoce a Jesús hasta que éste no la llama por su nombre, es decir, hasta que no se produce en ella una conversión sincera del corazón. Este pasaje se puede interpretar desde la perspectiva de un Jesús que nos llama a cada uno de nosotros de una forma concreta, pero solo quien escucha con fe es capaz de entender el mensaje de vida, la culminación de la experiencia de la Pascua en el amor radical de Dios por los hombres.

Hasta aquí se ha mostrado una imagen de María Magdalena como una fiel discípula y servidora de Jesús, que le acompaña durante toda la Pasión, que es la primera testigo de su Resurrección y que está presente en el nacimiento de la Iglesia. Pero para tener una visión completa de lo que significa la figura de esta mujer para el Magisterio de la Iglesia Católica, se ha de hacer alusión al libro del Antiguo Testamento “Cantar de los cantares”.

Existe un paralelismo entre Cant 3, 1-4 y el pasaje del Evangelio según San Juan al que se aludía anteriormente, Jn 20, 1-18, donde la amada sale al encuentro del amado impulsada por el amor de su alma, pero ella le busca y no le encuentra. Hasta que Jesús no sale a su encuentro, ella no le reconoce. De estos textos se pueden extraer varios elementos:

  1. Siempre es Dios quien toma la iniciativa primero.
  2. La fe es un don gratuito del amor de Dios.
  3. La relación entre María Magdalena y Jesús está basada en la fascinación, la atracción mutua, la entrega libre y desinteresada. Es lo que se denomina como “Ágape”, es decir, amor pleno, amor de Dios.

De esta forma, con una visión alejada de los mitos extendidos y afincados en el imaginario popular que tienen como raíz las teorías gnósticas y el libro “El Código Da Vinci” del autor Dan Brown, se nos presenta una imagen de María Magdalena como una mujer que actuó siempre movida por el amor de Dios, que fue una fiel servidora y seguidora y que dedicó su vida entera a construir y a dar testimonio del Reino de Dios.

Para concluir el análisis y entender el significado de esta festividad, es necesario hacer alusión a un decreto publicado el 3 de junio de 2016, a través del cual el Papa Francisco ratifica la figura de María Magdalena como “Apostolorum Apostola”, es decir, como apóstol de los apóstoles, como ejemplo y modelo de toda mujer en la Iglesia, cuya memoria es obligatoria en el Calendario Romano General que la eleva al grado de fiesta. Por tanto, en nuestra Parroquia tenemos la obligación de mantener viva la memoria de nuestra Santa titular y festejarla con solemnidad, continuando la labor de nuestro párroco D. Iván Bermejo que, actuando bajo los postulados de la Iglesia Universal, ha sentado precedente en la recuperación de esta festividad.

Mónica de las Heras.

 

Bibliografía.

Conferencia Episcopal Española. (2015). La Biblia joven. Madrid: Verbo Divino.

Roche, A. (2016). Decreto Apostolorum Apostola. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.


 


 

Ofrenda floral y Oración en memoria de los Hmnos. Mártires Maristas de Torrelaguna

Un comentario

  1. Estupendo relato de la historia y papel de María Magdalena, en el devenir de nuestra fe y de nuestra historia como comunidad de testigos.Un análisis muy
    Innteresante de la realidad cristólogica de la figura de la Magdalena y su vigencia en el mundo actual.Si Dios quiere seguiremos celebrando esta fiesta con solemnidad, y ya desde la convicción de que celebramos un valor importante de la iglesia cristiana.¡¡ Felicidades feligreses de esta parroquia de Sta.maria Magdalena de Torrelaguna Por haber recuperado esta conmemoración.!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *