Meditación de la Oración de Jóvenes del mes de agosto

Celebración de la Oración de Jóvenes ante el Stmo. Sacramento.

2 de agosto de 2019, Memoria de Ntra. Sra. de los Ángeles.

Capilla sacramental de la Encarnación. Iglesia Parroquial Sta. María Magdalena. Torrelaguna. Diócesis Complutense.

Ponente: Rvdo. Sr. D. Iván Bermejo Jiménez, Pbo., Cura-Párroco de Torrelaguna.

MEDITACIÓN:

“TARDE TE AMÉ, HERMOSURA TAN ANTIGUA Y TAN NUEVA (…)”. (Confesiones, San Agustín de Hipona, Libro VIII, Cap. XII, nº XIX).


Saludo a la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón de Torrelaguna, al Grupo Joven de la Hermandad de los Gitanos de Madrid, y a los Fieles de la Comunidad Parroquial de Torrelaguna, a todos, aquí presentes:

He deseado comenzar, esta tarde, la Meditación junto al Santísimo Sacramento del Altar, con esta frase de quién es un referente para mí, como filósofo y teólogo, el Santo de Hipona, Agustín, su conversión es un ejemplo, aún hoy en día, para muchas almas que se encuentran distantes de Dios, que viven en la oscuridad de sus vidas o incluso buscan de forma desacertada la Felicidad, en lugares no adecuados donde no habita la Verdad, sino el Engaño y la Mentira.

El descubrimiento de Agustín, del verdadero tesoro de la Vida, es para nosotros, hoy un hilo conductor que nos acercará a degustar el Amor que nunca falla y que se ofrece incondicionalmente, sin pedir nada a cambio. Es el AMOR de DIOS, libre, gratuito, sin demandar nada. Este es el Amor Verdadero. No es como el amor humano, imperfecto, a veces interesado, otras veces orgulloso y condicionado. No. El Amor de Dios es así, TOTAL, ABSOLUTO, Lleno de VIDA QUE PENETRA DENTRO hasta tu ALMA y te hace ESTREMECER hasta que caes rendido a sus pies en gesto de Adoración total y absoluta por haber tenido esa experiencia “cuasi mística” del encuentro con Dios, en su Amor, en su Comprensión y Misericordia. Esto es lo que sintió y vivió Agustín y es así como tras esa experiencia, radical en su vida, expresa este Himno tan precioso a la par que profundo, ayudándonos a contemplar la Hermosura infinita de Dios que se hace presente en nuestras vidas cuando verdaderamente le buscamos con sentido, sencillez, honestidad y ternura.

Como un niño cuando busca el abrazo de su madre o el beso de su padre. Como un bebé cuando necesita sentir el contacto con el corazón de quien le ha dado la vida; así ha de ser nuestra relación con el Señor.

Buscando en nuestro interior encontraremos la Verdad, esta verdad que nos libera e ilumina, la verdad que enseña y nos conduce, la verdad que no nos engaña ni nos ofrece elementos falsos o perturbadores que amenacen nuestra vida particular o nuestras vivencias interiores. Es la verdad de Dios que se ofrece tal cuál es, sin tapujos, total, nunca a medias. Siempre de frente queriendo no tu muerte, sino al contrario, deseando que VIVAS, pero no de modo cualquiera, sino con PLENITUD.

Permitidme Hermanos que me dirija, en esta ocasión, a los jóvenes que nos acompañáis y a los que los recibís. No puedo expresaros el gozo inmenso de estar aquí, junto a vosotros, dirigiéndoos estas palabras y rezando ante el Señor junto a vosotros. ¡Qué gozo tan grande! ¡Qué regalo inmerecido el que esta tarde tiene mi humilde persona! Que Dios os lo pague abundantemente. El Tesoro de la Juventud. Una Juventud sana, que ha llamado a la Puerta del Señor, y se les ha abierto, que han buscado y encontrado, algunos es posible que estéis en búsqueda pero no os desalentéis… el Señor os ayudará, tenedlo seguro. Jóvenes que han recibido el tesoro de la fe y que desean escuchar incansablemente la Palabra del Señor como fuerza en sus vidas. ¡No permitáis que nada ni nadie os quite ese santo anhelo, no dejéis que nada ni nadie os trunque esa esperanza!, como dice el Papa Francisco.

No os canséis de hablar con el Señor, encontraros con Él en la Oración y en la Eucaristía, cuando se hace algo bueno, cuando se realiza algo que no está bien. Eso es la Oración. De esto se trata, de que le cuentes al Señor tu vida. De que le hagas partícipe de tu vida.

Os pregunto, como hizo el Papa, ¿estáis dispuestos a poner en el centro de vuestras vidas a Jesús? ¿Estáis dispuestos a entrar en la onda de Jesús? ¿A sintonizar con Él? Las seducciones, a buen seguro, serán muchas, pero la fuerza de Dios las supera todas.

Sois jóvenes cofrades, comprometidos con vuestra Iglesia, con el mundo en el que vivís. Sois jóvenes-en-el- mundo. Sois jóvenes, no ángeles. Vivís en el mundo de hoy, atendiendo a las diversas realidades que se nos presentan en la actualidad, con grandes dificultades a menudo, para llegar a haceros un hueco entre los que no piensan o no creen, como vosotros. Ese es el testigo Cofrade. No para convencer a nadie, sino para hacer que la otra persona se pregunte. Los otros se preguntarán si me distingo en algo: comportamiento, actitud, forma de ser, forma de actuar, forma de trabajar, forma de comportarme con los demás, forma de estar y hacer en las fiestas, con los amigos, en la diversión, en el ocio. Si soy y hago lo mismo que los demás, ¿qué voy a hacer para que se pregunten los otros?, si actúo igual que los otros: vocabulario, expresión corporal, trato a los demás, ¿en qué me distingo?

El testimonio y el ejemplo es una de las mejores vías para evangelizar en un mundo como en el que vivimos. Os lo he recordado en alguna ocasión y hoy os lo vuelvo a decir; Pablo VI decía a los Sres. Cardenales que el mejor discurso es la Actitud de la propia vida en las distintas ocasiones en las que hemos de comportarnos como Católicos.

Actuar en conciencia implica mucho, alguien nos recordaba: “Quién tiene paz en su conciencia, lo tiene todo”. Al menos parte grande del camino recorrido, sí.

Termino invitándoos a gozar de ese Amor de Dios y a darlo gratuitamente. Una de las mayores dificultades del Mundo Cofrade es la falta de afecto en la propia Hermandad.

“La falta de Amor, decía la Madre Teresa de Calcuta, es la mayor pobreza del Ser Humano”. La falta de Amor en las Hermandades y Cofradías es el cáncer que las va corroyendo hasta matarlas, haciendo de sus miembros “funcionarios de lo Cofrade”, de lo Religioso.

Vosotros no caigáis en eso, huid de eso, quereos, pero quereos desde aquí, desde la Eucaristía, es el Amor más fuerte y duradero que existe, no lo dudéis.

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