Wonder. La crítica de la semana

En la vida, a veces, nos encontramos con personas extraordinarias por la gran belleza interior que tienen en sí mismas. Su forma de ser, de actuar, de relacionarse con los demás son elementos que nos enriquecen y adornan sobremanera el conjunto de nuestro mundo, insensible a estas características profundas e interpelantes alejadas de lo superficial y lo mediocre por otra parte tan extendidos en la sociedad en la que vivimos.

La lección de August, novela de Raquel Palacio, es la base en la que el director, Stephen Chbosky, conocido por trabajos como «La Bella y la Bestia» (2017), nos ofrece en esta película que trata sobre el Síndrome de Treacher Collins o Deformidad facial, una mutación de un gen cromosoma 5 donde existe 1 caso de cada 50.000 nacimientos.

Es la historia de lo que el mundo de la psicología moderna denomina como «self acceptance», la aceptación del yo, en la figura de un niño, August, sobre protegido por sus padres con el consiguiente perjuicio sobre su hermana mayor quien se siente rechazada por el exceso de atención que sus progenitores vuelcan sobre el problema de su hermano.

Resulta de gran interés el desarrollo del film cuando se decide que el niño vaya a la escuela. El rechazo, la extrañeza, la soledad, la inadaptación… serán elementos vehiculares que a los docentes les servirá de reflexión así como la enseñanza del propio August junto con la superación de estos problemas.

Podemos estar de acuerdo o no en las diversas pedagogías, más o menos desarrolladas, que las leyes educativas proponen en el momento actual muy empeñadas en los estándares de aprendizaje como en el caso de la última ley educativa Española, pero la reflexión que el niño August nos presenta, gira en torno a la capacidad de poder atender la diversidad en personas que son distintas a nosotros, en cuanto a su físico se refiere o en relación con su cultura, religión e incluso en la dimensión afectivo sexual, entre otras.

La intolerancia se presenta aquí como un contravalor determinante a la hora de entender lo que subyace en la causa fundamental del sufrimiento del protagonista de nuestra película.

Será el afán de superación, por parte del niño, y el esfuerzo por ser incluido en la comunidad educativa de referencia y en el contexto de su propio ámbito familiar, un ejemplo bellísimo a tener en cuenta en cualquier plan de acción tutorial donde haya que trabajar el respeto a los demás, la ayuda y el desarrollo personal, atendiendo al ser humano que es quien importa, en todo momento, integrando cualquier discapacidad por muy elevada que sea en el conjunto de una sociedad en la que prevalecen la imagen, la frivolidad y la superficialidad, como observamos a diario en la basura televisiva de los programas llamados de divulgación y ocio en la sobremesa de nuestros hogares.

Un extraordinario trabajo del protagonista principal, Jacob Tremblay, conocido por su papel en la película infantil «Los pitufos 2» (2013) así como el papel de su hermana en la ficción, Olivia, Izabela Vidovic, con trabajos reseñables como «Homefront» (2013) y la serie de televisión «Freeform the fosters».

Película muy recomendable que nos ayudará a superar las barreras del prejuicio.

Iván Bermejo.

Trailer de la película: Wonder.

Un comentario

  1. Estupenda crítica, y con interesantes y valientes reflexiones extrapolares…muy en la línea de tu visión de que el Cine debe ser una excepcional plataforma de enseñanza y aprendizaje de valores…¡¡ felicito al autor, de todo corazón y con todo mi aplauso!!…¡¡ no me la perderé!!

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